Seleccionar página

Cuadros con botijos

 

Los botijos han sido un elemento permanente en la cultura hispana y también de otros paises, como Francia o Italia. Por ello la iconografía del botijo es amplia. Aquí recogemos algunas muestras de cuadros en donde el botijo está presente de alguna manera: unas veces de como protagonista y otras en un papel secundario. Sorolla, Boguereau y otros pintores han elegido al botijo como elemento importante de sus obras.

El botijo

 

Cuadro de Sorolla, del año 1904. Estilo impresonista. Es un oleo sobre lienzo de dimensiones 150 por 98 cm. Una madre da de beber a su hijo agua mediante en botijo. El botijo es el centro del cuadro.

En esta obra pictórica las pinceladas son fluidas y están llenas de colorido. “El botijo” de Sorolla capta a la perfección el costumbrismo español de la época. 

Madre e hija

 

Cuadro de Sorolla del año 1916. Estilo impresionista.

Una niña duerme o intenta dormir en el regazo de su madre. La madre posiciona las piernas de una forma que expresa fuerza y a la vez ternura.

El botijo se asoma tímidamente en la escena, sobre el banco en el que está sentada la madre, junto a su brazo derecho.

La soif (Sed)

 

Cuadro de Boguereau, de 1886. Una joven descalza se arrodilla para beber cómodamente agua fresca de un botijo o cántaro apoyado sobre un muro. La joven, mientras aplaca su sed, parece mirar tímidamente hacia el observador de la obra.

Boguereau tiene otra obra en la que aparecen bellas adolescentes sujetando un botijo. Bien pudiera ser que el botijo fuera una alegoría del deseo.

A la Fontaine

 

Pintura al óleo de dimensiones 142 por 86,5 cm, realizado por William-Adolphe Bouguereau en el verano de 1897 durante sus vacaciones.

Las dos modelos que aparecen el en cuadro con el botijo como figura central eran hermanas. La mayor se llamaba Jeanne y la pequeña Yvonne y vivían en la zona de la Rochelle, en Francia.

Jeanne, sujetando un botijo apoyado sobre un pequeño muro da de beber a su hermana pequeña.

El cuadro pertenece a una fundación privada y está valorado en un millón de euros.

 

El cántaro roto

 

Otro cuadro de Bouguereau, de 1891. Aquí tenemos otra vez a una adolescente que está descalza.

Un botijo o cántaro roto en su base y situado al pié de una fuente vuelve a ser un motivo central de otra de sus obras pictóricas.

La joven muestra un semblante serio, sentada con las manos entrecruzadas, preocupada tal vez por su botija o cántaro roto.

 

Pin It on Pinterest

Share This